En un momento en que la infraestructura vial se enfrenta a retos cada vez mayores —desde el envejecimiento de la red de carreteras hasta el incremento del tráfico pesado— la innovación tecnológica surge como una pieza clave para mejorar la seguridad y eficiencia de las carreteras.
En esta línea, cobra mucha relevancia proyectos como el desarrollado por Honda, con un enfoque basado en inteligencia artificial (IA) y sensores avanzados como LIDAR para detectar de forma automática irregularidades en la superficie de las vías, como baches, fisuras y otros peligros. Esta tecnología permite identificar defectos en tiempo real —incluso antes de que sean visibles para el ojo humano— gracias a la combinación de:
- Sensores LIDAR, que obtienen un modelo tridimensional de la carretera.
- Algoritmos de IA, que analizan los datos y distinguen patrones indicativos de daños.
- Procesamiento de datos en tiempo real, que traduce la información en alertas útiles para equipos de mantenimiento.
Este tipo de sistema no solo aporta una mayor rapidez en la detección de problemas, sino que abre la puerta a un nuevo paradigma de mantenimiento preventivo. En lugar de reaccionar cuando el deterioro ya ha afectado a la seguridad o a la experiencia de conducción, las administraciones y operadores pueden actuar antes de que los problemas se agraven. Esto se traduce en una reducción de los costes asociados a las reparaciones, una mayor seguridad para conductores y usuarios, y datos más continuos y precisos para priorizar intervenciones.
El siguiente paso es utilizar y gestionar de manera eficaz todos esos datos recopilados, y para ello Sistemas como el SmartRoads de Iternova, con su Módulo de Gestión del Firme, que permite conocer el estado exacto del firme en cada punto (así como el histórico), comprobar cada uno de sus elementos, y ofrecer indicaciones sobre las acciones a tomar al gestor, se convierte en un aliado imprescindible para hacer realizar una gestión óptima de la vía.
En resumen, la integración de IA y sensores como LIDAR, combinado con sistemas de gestión y tratamiento de toda la información recopilada, representa un paso importante hacia carreteras más seguras, eficientes y sostenibles.
Es una oportunidad para que los gestores de infraestructuras adopten soluciones que no solo mejoran la gestión diaria, sino que también establecen las bases para una infraestructura inteligente en el futuro.









