Cuidado con los sistemas de reconocimiento de voz en el vehículo: Pueden ser una importante fuente de distracción de los conductores


Aunque a priori, la idea de contar con interfaces de voz que permitieran realizar las acciones cotidianas en un vehículo mediante comunicación oral, permitiendo al conductor tener las manos al volante y la vista en la carretera, parecía una solución idónea, un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del MIT plantea que, en numerosos casos, supone una fuente de distracción y peligro para el conductor mayor que la la ejecución tradicional de la acción.

Estos sistemas que reconocen la voz permiten que los conductores puedan comunicarse con su navegador – indicando la ruta a seguir – , o realizar acciones en su vehículo – subir el volumen, las ventanillas o comprobar cualquier aspecto del mismo – utilizando su lenguaje natural, que el vehículo reconoce. Sin embargo, aunque el empleo de esta tecnología aporta sin duda una utilidad para acciones sencillas, no está tan claro que con los nuevos servicios planteados (algunos de los cuales pretenden permitir el envío de emails, o la consulta de información) se mantenga la seguridad de los conductores.

Este tipo de sistemas más complejos, que precisan del conductor una atención real, asociado a que no siempre el sistema realiza un reconocimiento perfecto de las órdenes recibidas, suponen una importante fuente de distracción, que puede llegar a ocasionar accidentes.

Los investigadores del MIT han comprobado de forma científica estas premisas, comprobando gracias al uso de sensores cómo se modifica la atención del conductor cuando únicamente está centrado en la conducción, cuando tiene que realizar acciones manuales, o cuando emplea este tipo de sistemas de reconocimiento de voz para actividades más complejas. Los resultados, ciertamente, no dejan lugar a dudas sobre la importante distracción que supone al conductor el realizar este tipo de acciones (es muy significativo que el esfuerzo empleado por el conductor es muy superior cuando tiene que comunicarse con el vehículo respecto al que emplea para mantener una conversación con un ser humano), lo que leva a tener que plantearse muy seriamente la idoneidad de la implantación de este tipo de sistemas en los vehículos.

No siempre los avances tecnológicos suponen una mejora en la seguridad vial, y sin duda, ante esa disyuntiva, la prioridad está muy clara.